Al tener mi primer encuentro con este libro, pensé en una de tantas biografías con el tema del narcotráfico, que inunda las librerías y parece no tener fin. El tema abre hondas heridas, porque de una u otra manera hemos tenido que soportar, si no en nosotros mismos, en nuestros familiares y relacionados esta fatídica carga que ha dejado un lastre de dolor y lágrimas durante todos estos años. Pero me equivoqué.
Es un libro lleno de reflexiones que propenden por la vuelta al seno del hogar de nuestros hijos campesinos obligados a servir una causa que nunca llevó a nada más que al dolor y al sufrimiento.
Propende por esos valores genuinos que se han ido perdiendo hasta convertir gran parte de nuestro pueblo en una sociedad sin carácter y sin compromisos.
Propende por la conservación de nuestro medio ambiente.
Es un llamado a la paz, no sólo de nuestro país sino del mundo entero.
Es un rechazo a las tiranías. Una oda a la democracia, a la libertad y a los principios genuinos.
Combate la ignorancia y el fanatismo religioso e invita a la juventud talentosa a dedicarse a la docencia y a la investigación científica. Por otra parte, Rafael Tobar nos muestra la Colombia que añoramos, la que reía con la sonrisa franca, la del saludo simple que todos deseamos volver a tener. Gracias por darnos ese regalo tan hermoso para Colombia. necesitamos más libros como este.
Alejandro Guzmán R.
Bogotá, Colombia.